• Autobiografía de un colmoyote (Alicia Mastretta Yanes)
  • 11 Abril 2013
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Autobiografía de un colmoyote (Alicia Mastretta Yanes)

XIV

Soy un colmoyote. Para mi especie los ejemplares de Homo sapiens son un posible hospedero más, un mamífero dentro de la sistemática de los animales, enlazado a la misma red de interacciones que el resto de los seres vivos que formamos la biósfera. Soy un parásito generalista cuya larva se alimentó de un ser humano como lo hubiera hecho de otro mamífero, pues tal ha sido la evolución de mi linaje.

Las moscas de la familia Oestridae evolucionamos al tiempo que la radiación de los mamíferos mismos: nuestro origen se remonta al periodo inmediato a la extinción masiva de los dinosaurios. Tímidos 66 millones de años, un grupo joven ante los ojos de otras moscas que aparecieron hace 225 millones de años y una página reciente en los 400 millones de años de existencia de los insectos. En mi familia somos pocas especies, alrededor de 150, pero distribuidas por todo el mundo. La mayoría especializadas en parasitar una particular especie o género de mamíferos: larvas que crecen en el abdomen bajo de los ratones (Cuterebra fontinella), en las fosas nasales de las oveja (Oestrus ovis) o dentro del estómago del elefante africano (Platycobboldia loxodontis). En realidad, el generalismo de mi especie es más bien un caso excepcional.

XV

Diez días. Mi cuerpo dejó de moverse. Morí como morimos los colmoyotes al final de nuestro ciclo de vida. Luego mi cadáver se deshidrató y mis ojos rojos se tornaron oscuros. Mi peso seco fue de 0.04473 gramos, que casi en su totalidad construí al alimentarme del tejido vivo de mi hospederahumana. Nunca me apareé. En la Selva Lacandona nuevas generaciones de colmoyotes parasitan por millones, pero ninguno de esas moscas es mi descendiente. 


Fotografía: Alicia Mastretta Yanes

 

Soy un colmoyote. Dermatobia hominis según el sistema binomial que inventó Lineo. Un díptero dentro de la clase de los insectos. Sé las cosas que los dípteros saben, tan distintas de las que he escrito aquí.  

 

XVI

 

Soy una especie de la Selva Lacandona como lo son la guacamaya escarlata (Ara macao) y el jaguar (Pantera onca); como lo son la orquídea de la que se extrae la vainilla (Vanilla planifolia) y el árbol de donde sale el chocolate (Theobroma cacao); como lo son la flor que no hace fotosíntesis y que en los noventa conmocionó la botánica con sus carpelos y estambres invertidos (Lacandonia schismatica); y el pez cuyo descubrimiento en el 2005 produjo la descripción de una nueva familia de vertebrados (Lacantunia enigmatica); como lo son las especies de cactus epífitos (Epiphyllum thomasianum), los hongos que brillan en la oscuridad (Mycena sp.) y como lo son miles, más bien millones, de otras especies de plantas y hongos y animales y microorganismos enlistados ya en los inventarios, más aquellas que aún no tienen un nombre según el sistema binominal que inventó Lineo, pero que existen e interactúan entre sí de formas más complejas que el movimiento de los astros en el cielo y que al hacerlo mantienen la circulación de los nutrientes y la energía que forman el ecosistema de la selva. Así, y sólo así, la selva es selva y no un suelo pobre y deslavado por la lluvia.

 

 

 

Notas bibliográficas

 

Los datos específicos sobre la biología y el ciclo de vida de Dermatobia hominis y su familia pueden consultarse en Colwell, D.D., Hall, M.J.R., and Scholl, P.J. (2006). The Oestrid Flies: Biology, Host-parasite Relationships, Impact and Management. Las fechas de la edad de los insectos y dípteros provienen de la entrada sobre los dípteros en el Tree of life.

 


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