• Autobiografía de un colmoyote (Alicia Mastretta Yanes)
  • 11 Abril 2013
".$creditoFoto."
Autobiografía de un colmoyote (Alicia Mastretta Yanes)


XI

Estaba en un terreno caliente, olía a petróleo. Se llama pasto sintético pero yo no lo sabía. De hecho, como soy un colmoyote, a la fecha no sé qué es el pasto sintético, ni que no podría enterrarme allí, aunque eso estaba intentando cuando una mano, la de quién fuera mi hospedera, me recogió del suelo.

–¡Cambio, quiero mi cambio! –gritaba la humana desde el lado opuesto a dónde estaba el DT– ¡Agustín cámbiame! –y continuó corriendo. Estábamos siguiendo la jugada, yo dentro de su puño.

Luego su mano abierta, la luz solar y una superficie de tela por la que me arrastraba en busca de tierra. 



Fotografía: Alicia Mastretta Yanes

Necesitaba enterrarme, pero la humana que fue mi hospedera sujetaba mi cuerpo, me medía, me tomaba fotos. Segundos eternos. 

Fotografía: Alicia Mastretta Yanes

Enterrarme, eso decía mi instinto y eso logré. Me adentré dos centímetros en la tierra húmeda donde me puso la que fuera mi hospedera. Un vaso de plástico con tierra, todo el nuevo universo que yo necesitaba.

Fotografía: Alicia Mastretta Yanes

Afuera el árbitro pitó el final del encuentro, la Selección Áurea había roto los ceros por un gol. Empezaría pronto otro partido. El Deportivo Vivanco, Tlalpan, el Distrito Federal y el sol de verano continuaron su sábado.

XII

Poco tiempo después la que fuera mi hospedera transfirió la tierra donde yo estaba a un contenedor más grande y etiquetó su contenido.


Fotografía: Alicia Mastretta Yanes

Yo apenas lo noté. Había comenzado a reducir todo movimiento. Dentro de poco sería yo un cuerpo sésil. Inmóvil pero vivo. Una pupa, la parte de mi ciclo de vida durante la cual ocurre la metamorfosis. 



Fotografía: Alicia Mastretta Yanes

 

¿Qué se siente ser un embrión de mamífero placentado? ¿Cómo se siente el paso por el resto de su ontogenia? No lo sé. Ni sé tampoco cómo se siente el desarrollo hemimetábolo de mis primos los ortópteros, ni mucho menos la muy diferente metamorfosis de los anfibios.

 

Mi experiencia se limita a mi propio holometabolismo: mi metamorfosis completa, la transformación de ser una larva, un gusano sin patas ni ojos compuestos ni alas, a ser una mosca dividida en abdomen, tórax y cabeza.  Lo que yo sé, y podría compartir si encontrara las palabras adecuadas, es lo que viví durante los 52 días que mi pupa permaneció en la intimidad del entierro, cuando mis órganos internos se reabsorbieron y una orquesta de diferenciación celular construyó alas, patas y el resto del atuendo. El proceso que terminó cuando la disminución de la hormona juvenil en mi hemolinfa desencadenó mi última muda: el paso de pupa al cuerpo de mosca adulta.

 

 XIII

 

Me desenterré. La tierra estaba floja, fue fácil. Mis patas de mosca escarbaron hacia afuera. Mis ojos rojos de mosca percibieron la luz. Estiré mis alas de mosca. Volé pocos centímetros y no llegué a ningún sitio. Estaba atrapado dentro de un bote de plástico con una malla. Afuera el Distrito Federal y su atmósfera contaminada. Adentro la mosca, yo. 



Fotografía: Alicia Mastretta Yanes

Afuera también la humana de la que me alimenté por meses. Yo no la reconocí, ni reaccioné a su presencia, ni me intimidó su tamaño, ni comprendí quién era. Ella en cambio me veía fascinada y se debatía en secreto mi futuro. ¿Intentar llevarme a la selva? Demasiado riesgo perderme en el aeropuerto. Al menos nunca consideró la irresponsabilidad ambiental de liberarme en la ciudad: soy una especie tropical, pero si algún azar podría haber llevado a otro colmoyote a esa latitud, nuestro encuentro reproductivo podría haber ocasionado otra indeseada introducción de especies invasoras.

Al final decidió dejarme ahí dentro del bote con tierra. Mi vida adulta transcurriría en un departamento de un segundo piso en algún lugar de una de las mayores manchas urbanas del mundo. Lejos de los aguaceros de la selva, de su sopor. La humana incrementó la humedad del bote y aseguró una temperatura cálida, una imitación de las condiciones donde yo estaría de haber parasitado a otro organismo.

Luego me dejó a esperar mi muerte, la cual llegaría con la misma puntualidad que hubiera llegado en la selva. El estadio adulto demi especie es una efímera carrera de apareamiento y ovoposición en la que el cuerpo funciona con la energía que almacenó durante el estadio larvario. De larvas comemos el tejido vivo de nuestro hospedero, de adultos buscamos pareja y nos reproducimos. No nos alimentamos más, ni siquiera tenemos las estructuras bucales para hacerlo. Morimos de inanición tras algunos días.


Click HERE is best bookmaker in the world.
Offers Bet365 best odds.
All CMS Templates