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  • 16 Enero 2014
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Tomado del portal Pueblos en camino (http://www.pueblosencamino.org/), el presente relato da cuenta del proceso de resistencia que se vive en la comunidad de Magdalena de Teitipac, en Oaxaca, un pueblo zapoteca que en el año 2013 logró detener la instalación de una mina a cielo abierto. Para variar, la empresa minera es canadiense, y su propósito, la producción de oro. La Secretaría de Economía del gobierno federal otorgó el 6 de septiembre del 2007 la concesión 230489 titulada "El Doctor" a la empresa Plata Real, para exploración y explotación de oro y plata en una superficie de nueve mil 653 hectáreas de tierras comunales de Magdalena Teitipac, hasta el 5 de septiembre del 2057.

El gobierno federal ha concesionado más de 34 mil hectáreas en el valle de Ocotlán, en Oaxaca.  Los conflictos provocados por las mineras trasnacionales ha generado ya varios asesinatos, como el del vocero de la Coordinadora de los Pueblos Unidos del Valle de Ocotlán, Bernardo Vásquez Sánchez, quien fue emboscado y asesinado en la carretera federal 175, luego de haber sostenido una reunión con funcionarios del gobierno del estado para analizar el conflicto que existe en el municipio de San José del Progreso por la mina Cuzcatlán (Proceso, 16 de marzo del 2012).   Como se cuenta en el portal oaxaqueño Noticiasnet.mx (http://tinyurl.com/lcdeg53), el rechazo de la comunidad de Teitipac ha ido acompañado de una tensión creciente por la presión que ejerce la empresa entre los comuneros.

Escrito por dos visitantes colombianos a la comunidad en el mes de diciembre pasado, el texto da cuenta precisa del proceso de organización llevado adelante en este pueblo zapoteca. Mundo Nuestro lo presenta en el marco de los conflictos generador en la Sierra Norte de Puebla por proyectos industriales similares. (Mundo Nuestro)

 

Por Pueblos en camino

Un relato acompañado de audios e imágenes comparte la resistencia Zapoteca a una minera canadiense desde Magdalena Teitipac en México. Han logrado por el momento detener la explotación y comparten cómo aprenden, resisten y se aferran a la reproducción de la vida desde y con la tierra. Tramas de un tejido de pueblos que reclaman caminos de resistencia frente a una amenaza presente de exterminio. Con hechos y palabras convocan, reclaman y ofrecen su aporte entre pueblos y territorios.

 

(Los nombres no aparecen por dos razones. La primera, porque esta palabra colectiva, la pronuncian unas voces con nombres propios, pero son parte de un tejido colectivo. La segunda, para que el aparato de terror y exterminio tenga mayor dificultad para ubicar individuos del tejido y reprimirlos)

 

(Invitamos a quienes lean este texto, a escuchar con atención algunas voces en los audios anexos. Son estas voces la sangre que da vida al escrito y nos llevan hasta esas tierras y sus gentes sabias.)

 

14 de diciembre de 2013. Es un día soleado y caluroso

 

No se ve una nube en el cielo. Entramos los cuatro a un patio techado de piso de tierra de una familia Zapoteca de este pueblo indígena de Oaxaca. Estábamos buscando donde almorzar, pero por las fiestas todo estaba cerrado. Hay una reunión programada para presentar y debatir el reglamento de la nueva emisora comunitaria. Somos dos de Colombia, queriendo conocer y compartir y nos traen dos compañeros indígenas que trabajan proyectos de comunicación y apoyan a las comunidades en sus iniciativas. Uno de ellos asumió la responsabilidad de redactar el borrador de reglamento de la emisora comunitaria sobre la base de notas y decisiones tomadas en una reunión previa en la que participaron comuneras y comuneros, miembros del Comité de Defensa del territorio y del Comité encargado de la radio.

 

En el camino nos advierten: son furiosa y estrictamente autónomos y por ello, por todo lo que les han hecho, por experiencia, muy desconfiados. Como se hará evidente, tienen razón de sobra para serlo. “Nos costó meses encontrarnos personalmente y conocer al dirigente al que vamos a ver hoy” nos explican en el camino. Recibían razones, enviaban mensajes y, finalmente, al conocerlo personalmente, respondieron muchas preguntas antes de poder hacerlas o poder participar en reuniones. “Las condiciones las pone la comunidad. El Comité.”. Al no encontrar donde comer, lo llamaron para que nos recomendara donde ir, explicándole de paso que venían dos extranjeros. Insistió en que llegáramos a su casa.

 

Un hombre joven, fuerte, sereno, muy cuidadoso con las palabras y preciso con el lenguaje. Nos sentamos en torno de una mesa de palo a conversar. Contó un poco de la comunidad mientras al fondo, detrás de un patio abierto con huerto y árboles frutales, había otro rancho de tablas cubierto con tejas. La cocina. El aroma de la sopa sobre el fuego aderezaba la conversación que se iba haciendo más fluida. Parco en palabras apoyadas en una mirada cortante, el dirigente con humildad y entereza relató lo esencial de la lucha.

 

La concesión que el gobierno le hiciera a Plata Real Minerals Inc., una empresa minera Canadiense, para la explotación a cielo abierto de una mina de oro, generó el conflicto (ver: Indígenas Zapotecos también dicen No! a la minería). Sobre la base de la información y las garantías que diera la minera, prometiendo empleo, protección ambiental, progreso, desarrollo y beneficios colectivos y sin otras fuentes de información disponibles, las autoridades comunitarias aceptaron que se iniciara el proceso de exploración. La comunidad vive justo en la base del cerro que pretenden explotar. Es uno de varios proyectos mineros y una de muchas comunidades zapotecas afectadas. Las mujeres sacudieron del letargo y la inocencia a la comunidad (escuchar: Mujeres inspiran la resistencia).

(Seguir leyendo en Pueblos en camino: http://tinyurl.com/m5sxbpp)



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